Leímos lo que los alumnos tenían para decir y nos sentimos increpados, interrogados...
"Pero nosotros hacemos eso que dicen que hagamos"
"No todo tiene que ser entretenido"
"Quizá necesitarían confiar más en nuestras decisiones"
...
¡¡¡COMENZÓ EL DIÁLOGO!!!
Así se construye... Escuchando, pensando y respondiendo, esperando ser escuchados y pensados y respondidos... y en el ida y vuelta.
He aquí, entonces, el artículo que nosotros, los docentes, escribimos a partir de las palabras de nuestros alumnos.
La lectura y sus obstáculos desde la mirada de los alumnos
Hace tiempo los profesores del área venimos
trabajando el proyecto “La lectura en las clases de Ciencias Sociales”, cuyo
objetivo es favorecer la construcción de las habilidades necesarias para la
lectura comprensiva de cualquier tipo de texto.
Para implicar a los alumnos en el proyecto, en
Psicología (4º año) realizamos una actividad que, en principio, parecía
imposible: escribir un artículo colectivo en el que los alumnos expresaran las
dificultades que enfrentan al leer. Para hacerlo, utilizamos como disparador el
diagnóstico que habíamos hecho los profesores (publicado en el anuario 2010).
Desde ahí, se hicieron “lluvia de ideas” generales en las que los alumnos
señalaron los distintos problemas que sienten al leer. Luego, estas ideas
sueltas fueron desarrolladas en pequeños grupos y transformadas en párrafos,
que fueron intercambiados entre los grupos para ser corregidos. Para finalizar,
y como última tarea colectiva, se ordenaron y completaron los párrafos para
darle una coherencia global al texto. Hubo muchos borradores que fueron
desechados en el camino, pero finalmente se logró generar un escrito colectivo,
del cual se presentan unos fragmentos a continuación (el texto completo se
encuentra publicado en una entrada anterior de este mismo blog).
Prof. Mariana Bordoni
¡¿Por qué #$%#@$ leo y no entiendo?!
La lectura y sus obstáculos desde la mirada
de los alumnos
(…)
En las clases de psicología se
planteó la cuestión de la lectura comprensiva para que los alumnos nos
impliquemos en el problema y en la búsqueda de soluciones. A continuación,
presentaremos algunos de los obstáculos que los alumnos encontramos al momento
de leer comprensivamente un texto.
Problemas propios de la lectura
Uno de los problemas que se nos plantea a la hora de
comprender un texto es que no sabemos el
significado de ciertas palabras y no las tomamos en cuenta, pensando que de
todas maneras vamos a entender. Esto obstaculiza la lectura y dificulta una
comprensión profunda del texto, porque todas las palabras son fundamentales
para comprender lo que propone el texto. Una solución posible sería que los
textos vengan acompañados de un glosario que estuviera conformado por el
significado de todas aquellas palabras difíciles de comprender halladas en el
material de trabajo. Otra solución sería buscar las palabras desconocidas en el
diccionario, para lo cual tendríamos que tenerlo disponible cuando estemos
leyendo.
Otra situación que suele presentarse es que desconocemos los
propósitos del autor, es decir lo
que el autor busca generar en el lector al momento de producir el escrito. Al
leer un texto en el que no se puede entender claramente dicho propósito, es
fácil perder la diferenciación entre ideas principales y secundarias. A veces,
entonces, nos parece que “todo es importante”. (…)
Aspectos
externos que afectan a la lectura
Todos tenemos problemas
y preocupaciones ajenas a la escuela que pueden repercutir en
nuestra concentración, por ende en la comprensión lectora. A la
hora de leer hay que tener la mente concentrada en el texto; esta tarea se
dificulta si tenemos la cabeza ocupada en otras cosas. Como solución,
proponemos un espacio semanal en el cual podamos hablar nuestras inquietudes y
conflictos comunes para poder descargarnos y liberar nuestra mente. Así podríamos
concentrarnos más en la lectura y en las actividades escolares.
Otro aspecto que afecta a la lectura es la falta de tiempo, el cual nos ocurre a
menudo y es un gran obstáculo para hacer una “buena lectura”. Generalmente,
este problema suele estar motivado por las actividades extracurriculares que
realizamos, que no nos dejan el tiempo suficiente para realizar las tareas y
actividades requeridas por los profesores con la dedicación necesaria. (…)
El mundo emocional jugando en contra de la
lectura comprensiva
El primer
problema que registramos ocurre cuando empezamos a leer un texto que
nos resulta difícil, porque no entendemos ciertas palabras o porque está
redactado de manera poco clara para nosotros. Esta sensación de dificultad puede ir creciendo a lo largo de la
lectura y generar resignación y,
entonces pensamos que "no vamos a entender nada". (…) Si
leyéramos el texto varias veces nos daríamos cuenta de que, en verdad,
comprendimos más de lo que parecía posible, y que esa especie de
bloqueo que sentimos al principio, muchas veces es sólo una sensación,
que si no se soluciona puede llevar al desinterés y a la falta de predisposición para realizar una
actividad. Para solucionar este problema es necesario tanto la ayuda del
profesor como del alumno: por un lado, el profesor debería poder hacer
llevadera la lectura del tema obligatorio con estrategias que generen interés
en el alumno; y, por el lado del alumno, éste tiene que poner ganas a la hora
de leer, tratando de que el tema sea lo más entretenido posible e intentar ver
a la lectura como algo divertido.
Otras veces registramos que nos aparece como obstáculo la “sensación de obligación” que aparece
cuando tenemos que leer un texto que no es por gusto ni por placer, sino por
imposición del profesor. Al tener una fecha límite impuesta para leerlo, nos
sentimos presionados y comenzamos a especular con los tiempos, lo cual no es
para nada favorable para nuestro aprendizaje. Como solución, plateamos la
lectura en clase de los textos correspondientes a cada materia, ya que el
colegio es un ámbito de trabajo y tenemos un nivel de concentración más alto
que en nuestros hogares.(…). Además, en este proceso podría ser útil una
introducción al texto en el que tengamos en claro para qué nos va a servir, es
decir, el objetivo de la lectura. De esta manera, la sensación de obligación no
influiría tanto en la comprensión del texto. (…)
Fragmentos del trabajo
escrito por los alumnos de 4º año, coordinados por Mariana Bordoni (Psicología)
¿Y qué opinan los profesores?
La lectura del
artículo elaborado por los alumnos de cuarto año tuvo una fuerte repercusión en
los profesores del área y generó en nosotros la necesidad de dedicarle un
tiempo al análisis y debate de los planteos de los chicos y a la reflexión
sobre nuestras prácticas.
Somos conscientes de
que trabajamos con adolescentes y que la resistencia, en general y a la
propuesta escolar en particular, son características propias de la edad.
Ciertamente, la escuela es tomada como una obligación y las propuestas de lectura
– que aquí nos ocupan – también son encuadradas de ese modo.
Sin embargo, nos
llamó la atención que los alumnos reclamaran cosas que nosotros usualmente ponemos
en práctica a la hora de abordar un texto: explicar quién lo escribió, con qué
objetivo, en qué contexto, cuáles son los temas centrales que toca y cuál es el
propósito de su lectura. Por eso, parte de nuestra reflexión actual está
orientada a pensar el por qué de ese desfasaje.
Con respecto a la
falta de tiempo, y más allá de la sobrecarga real de actividades extraescolares
que muchos adolescentes tienen hoy en día, nuestra hipótesis es que la lectura
requiere un tiempo y una dedicación que van a contramano de las tendencias que
proponen las nuevas tecnologías, donde todo se resuelve con un “click” o un
“enviar”. Ante esta necesidad de inmediatez, es probable que la lectura siempre
resulte aburrida ya que difícilmente podamos comprender un texto la primera vez
que lo leemos y mucho menos si sólo hacemos una lectura rápida, si no lo
marcamos, si no lo escribimos, si no nos “apropiamos” de él.
Por otro lado,
aparece en los chicos una demanda de cosas más “entretenidas” pero, aunque intentamos
que los temas que enseñamos sean significativos para los alumnos e incluyamos
recursos o actividades que generen un mayor interés, esto no necesariamente
garantiza que resulten “divertidos”. La selección de los contenidos y de los
textos, en este caso, tienen un objetivo y una fundamentación determinada, porque
a partir de esa selección trabajamos
y construimos conocimiento. Esta selección, en la relación asimétrica que
implica la situación escolar, es la tarea específica del docente y tal vez los
alumnos deberían confiar más en nosotros y en que lo que les proponemos tiene
un sentido, en el marco de su proceso de aprendizaje y crecimiento.
Este trabajo pone
gratamente de manifiesto que nos encontramos en un espacio en el que es posible
intercambiar opiniones, miradas de lo que unos y otros hacemos, para poder
reflexionar con el objetivo de modificar o reforzar nuestras prácticas. Para nosotros el desafío es construir
herramientas desde primer año para facilitar cada vez más el acceso a la
comprensión lectora y poder mostrarles a nuestros alumnos que la lectura les
abrirá un enorme universo de sentidos y placeres, pasado el primer obstáculo.
Prof. Horacio Busto y Alejandra Cardoso
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo en que la escuela es tomada como una obligación. Yo no demando trabajos más divertidos o entretenidos, simplemente tengo noción de que la escuela es aburrida y no es un lugar para divertirse a la hora de tener clases.
ResponderEliminarRespecto a que para comprender un texto se necesita tiempo también estoy de acuerdo, en mi caso, no basta solo con leerlo, necesito subrayarlo y pasarlo a escrito con mi letra para que me quede en la cabeza. Por eso cuando leo de una fotocopia o libros de historia casi nunca entiendo lo que leo y me termino llevando la materia, y a veces a propósito.