Este fue el primer escrito
colectivo realizado por todos los profesores del área de ciencias sociales.
Decidimos pensar más allá de la charla y escribir ayuda a pensar. Entonces, en
2010, escribimos este artículo, que, un año más tarde, fue usado como puntapié
inicial para establecer el diálogo con los alumnos sobre el tema.
El desafío de la lectura en las clases de Ciencias Sociales
(Artículo publicado en el Anuario GLAUX
2010, pp. 54-55)
Como profesores
de asignaturas del área de Ciencias Sociales estamos presenciando el aumento
progresivo de las dificultades de nuestros alumnos al momento de encarar la
lectura de los textos que les proponemos. Nos encontramos con situaciones de
todo tipo: desde la resistencia a la lectura de textos largos o complejos (“¿Todo
esto?”, “¡No entiendo nada!”) hasta el desconocimiento del significado de las
palabras usadas por los autores.
También aparecen
inconvenientes a la hora de buscar sus propias fuentes de información. Internet
es la herramienta básica y Wikipedia (antes el Encarta) se ha convertido en el
origen casi excluyente del material que bajan los alumnos de la web.
Nuestras
indagaciones han puesto de manifiesto que los adolescentes, a pesar de ser “nativos
digitales”, no manejan las herramientas informáticas tan bien como creemos,
sobre todo a la hora de resolver sus tareas escolares.
El panorama es
complejo y nos interpela en nuestra tarea docente de forma cotidiana. Por estos
motivos, los profesores del área decidimos encarar un proyecto “La lectura en las clases de Ciencias
Sociales”. Tenemos como objetivo
identificar dificultades comunes, compartir herramientas exitosas y
aplicar conjuntamente una serie de estrategias de lectura. Nuestra meta es
poder diseñar e implementar acciones que permitan que los alumnos puedan reconstruir
el sentido de los textos y que los conviertan en lectores cada vez más autónomos.
Hasta el momento, hemos logrado poner en marcha algunas actividades iniciales.
El trabajo
previo a la lectura ha sido la primera de las estrategias consensuadas. Consiste en buscar modos de acercar a los
alumnos a aquello que se va a leer, para que no se sientan “extranjeros”
al abordar la lectura. Esta preparación puede incluir la explicitación de los
propósitos de la lectura, la realización de anticipaciones del contenido del
texto a través de la observación de elementos paratextuales (títulos y subtítulos,
negritas, imágenes, epígrafes, notas al pie, etc.) o bien detenerse en los
datos del autor y de la publicación, entre otras.
Luego, en el
trabajo concreto de lectura, nuestros alumnos cuentan con una serie de técnicas
y herramientas que aprenden en las materias metodológicas que cursan en 1º y 2º
año. El objetivo que nos proponemos es generalizar el uso de esas habilidades.
Esperamos lograr que puedan apropiarse de ellas y que puedan utilizarlas de
forma autónoma. Esto implica comenzar leyendo el texto en su totalidad y luego
realizar una lectura más profunda de cada párrafo, puesto que al comprender
bien cada parte del texto, se facilita la comprensión de la totalidad del
texto.
El paso que
sigue a la comprensión es la producción: la explicación fluida y correcta en
forma oral o escrita es el complemento indispensable de una buena lectura.
Por último, un
complemento de la lectura es la búsqueda de información ampliatoria. Como
mencionamos anteriormente, Internet es actualmente una fuente preciosa de
información. En el área hemos realizado las primeras experiencias de “búsqueda
guiada en Internet”. La propuesta es que los alumnos naveguen por las
caudalosas aguas de Internet “capitaneados” por el docente. Por ejemplo, los alumnos de 4º año fueron al
gabinete de computación con su profesora de Psicología y emprendieron la
excursión. “Chicos, entren en Google, escriban Positivismo”. Como era de
esperar, la primera página sugerida fue Wikipedia y así se convirtió en el
punto de partida. Si bien no es una fuente completamente confiable, porque sus
autores y editores son anónimos, sí es una fuente interesante para extraer
nuevas claves de búsquedas (por ejemplo, Augusto Comte, Francia, siglo XIX,
Epistemología, etc.). A partir de las nuevas claves de búsqueda, la navegación
los condujo a una página que depende del Ministerio de Educación
(aportes.educ.ar) y al hacerlo se encontraron con textos que fueron preparados
por personas especializadas en educación y que pertenecen a una institución
reconocida, lo cual les permitió reflexionar sobre la confiabilidad de la
información.
Pero ahí no
terminó la aventura. También navegaron por los mares de los “archivos .pdf” y
de los libros en Google. En ambos casos, pudieron conocer quiénes eran los
autores de los escritos y, a partir de sus nombres, iniciar un nuevo proceso de
búsqueda: ¿quiénes son los que nos informan?, ¿a qué se dedican?, ¿desde qué
lugar escriben?
Nuestra
intención es que los alumnos sean capaces de incorporar este tipo de búsquedas
como un hábito y puedan llegar a ser “capitanes” de sus propios viajes.
Esto es sólo el
comienzo de nuestro proyecto, algunas ideas sueltas que estamos empezando a
hilvanar entre todos a partir de la convicción de que la escuela debe generar
espacios en los que los alumnos se encuentren con una variada gama de textos,
autores, géneros, estéticas, estilos y promover el intercambio de ideas, donde
los alumnos-lectores, puedan expresar sus puntos de vista y puedan profundizar
sus lecturas en el diálogo dinámico con otros.
Si bien integramos
elementos de nuestra bien ponderada cultura audiovisual (películas,
documentales, fotografías, historietas), estamos convencidos de la importancia
de “enseñar a leer” en la escuela media y de que es una responsabilidad que nos
compete a todos, en tanto docentes. No solamente para que los alumnos puedan
enfrentar con éxito sus estudios superiores sino también porque la lectura es una
herramienta fundamental del pensamiento crítico, la construcción de opinión y
de participación ciudadana.
Área de Ciencias Sociales
En mi opinión creo que este tema, fue el tema central del año en el colegio, el cual todos los años trabajaron con el fin de ponerle la solución a este tema. No voy a hablar de alguna parte específica de este texto, porque creo que se lo que se plantea es lo mismo que se plantean en otras publicaciones y lo que se vino hablando en clases durante todo el año, así que lo voy a hacer de una forma general.
ResponderEliminarA mi parecer creo que la solución al problema de lectura se esta encarando de forma correcta, el único problema (en lo que respecta a mi opinión), es que se lo plantea más de lo que se lo trabaja. Con el comentario anterior, lo que busco decir no es que no se trabaje o que se trabaje poco, sino que se lo plantea más de lo que se lo trabaja.
Yo creo que esas “técnicas y herramientas” que aprendimos en 1° y 2° año son en parte inútiles. Las técnicas que usamos los adolescentes para estudiar es subrayar y en base a eso hacer un resumen. En primer año, en la materia metodología de estudio, nos enseñaban métodos poco útiles como ponerle título al párrafo y el otro método que no me acuerdo como se llama, que consistía en ordenar las ideas primarias, secundarias y terciarias (tema 1, 1.1, 1.2,1.3,1.2.1,1.2.2, etc). También nos enseñaron a hacer cuadros sinópticos, el cual fue muy eficaz.
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