martes, 30 de octubre de 2012

De la charla a la palabra escrita



Este fue el primer escrito colectivo realizado por todos los profesores del área de ciencias sociales. Decidimos pensar más allá de la charla y escribir ayuda a pensar. Entonces, en 2010, escribimos este artículo, que, un año más tarde, fue usado como puntapié inicial para establecer el diálogo con los alumnos sobre el tema.
 

El desafío de la lectura en las clases de Ciencias Sociales

(Artículo publicado en el Anuario GLAUX 2010, pp. 54-55)


Como profesores de asignaturas del área de Ciencias Sociales estamos presenciando el aumento progresivo de las dificultades de nuestros alumnos al momento de encarar la lectura de los textos que les proponemos. Nos encontramos con situaciones de todo tipo: desde la resistencia a la lectura de textos largos o complejos (“¿Todo esto?”, “¡No entiendo nada!”) hasta el desconocimiento del significado de las palabras usadas por los autores.
También aparecen inconvenientes a la hora de buscar sus propias fuentes de información. Internet es la herramienta básica y Wikipedia (antes el Encarta) se ha convertido en el origen casi excluyente del material que bajan los alumnos de la web.
Nuestras indagaciones han puesto de manifiesto que los adolescentes, a pesar de ser “nativos digitales”, no manejan las herramientas informáticas tan bien como creemos, sobre todo a la hora de resolver sus tareas escolares.
El panorama es complejo y nos interpela en nuestra tarea docente de forma cotidiana. Por estos motivos, los profesores del área decidimos encarar un proyecto “La lectura en las clases de Ciencias Sociales”. Tenemos como objetivo  identificar dificultades comunes, compartir herramientas exitosas y aplicar conjuntamente una serie de estrategias de lectura. Nuestra meta es poder diseñar e implementar acciones que permitan que los alumnos puedan reconstruir el sentido de los textos y que los conviertan en lectores cada vez más autónomos. Hasta el momento, hemos logrado poner en marcha algunas actividades iniciales.
El trabajo previo a la lectura ha sido la primera de las estrategias consensuadas.  Consiste en buscar modos de acercar a los alumnos a aquello que se va a leer, para que no se sientan “extranjeros” al abordar la lectura. Esta preparación puede incluir la explicitación de los propósitos de la lectura, la realización de anticipaciones del contenido del texto a través de la observación de elementos paratextuales (títulos y subtítulos, negritas, imágenes, epígrafes, notas al pie, etc.) o bien detenerse en los datos del autor y de la publicación, entre otras.
Luego, en el trabajo concreto de lectura, nuestros alumnos cuentan con una serie de técnicas y herramientas que aprenden en las materias metodológicas que cursan en 1º y 2º año. El objetivo que nos proponemos es generalizar el uso de esas habilidades. Esperamos lograr que puedan apropiarse de ellas y que puedan utilizarlas de forma autónoma. Esto implica comenzar leyendo el texto en su totalidad y luego realizar una lectura más profunda de cada párrafo, puesto que al comprender bien cada parte del texto, se facilita la comprensión de la totalidad del texto.
El paso que sigue a la comprensión es la producción: la explicación fluida y correcta en forma oral o escrita es el complemento indispensable de una buena lectura.
Por último, un complemento de la lectura es la búsqueda de información ampliatoria. Como mencionamos anteriormente, Internet es actualmente una fuente preciosa de información. En el área hemos realizado las primeras experiencias de “búsqueda guiada en Internet”. La propuesta es que los alumnos naveguen por las caudalosas aguas de Internet “capitaneados” por el docente.  Por ejemplo, los alumnos de 4º año fueron al gabinete de computación con su profesora de Psicología y emprendieron la excursión. “Chicos, entren en Google, escriban Positivismo”. Como era de esperar, la primera página sugerida fue Wikipedia y así se convirtió en el punto de partida. Si bien no es una fuente completamente confiable, porque sus autores y editores son anónimos, sí es una fuente interesante para extraer nuevas claves de búsquedas (por ejemplo, Augusto Comte, Francia, siglo XIX, Epistemología, etc.). A partir de las nuevas claves de búsqueda, la navegación los condujo a una página que depende del Ministerio de Educación (aportes.educ.ar) y al hacerlo se encontraron con textos que fueron preparados por personas especializadas en educación y que pertenecen a una institución reconocida, lo cual les permitió reflexionar sobre la confiabilidad de la información.
Pero ahí no terminó la aventura. También navegaron por los mares de los “archivos .pdf” y de los libros en Google. En ambos casos, pudieron conocer quiénes eran los autores de los escritos y, a partir de sus nombres, iniciar un nuevo proceso de búsqueda: ¿quiénes son los que nos informan?, ¿a qué se dedican?, ¿desde qué lugar escriben?
Nuestra intención es que los alumnos sean capaces de incorporar este tipo de búsquedas como un hábito y puedan llegar a ser “capitanes” de sus propios viajes.
Esto es sólo el comienzo de nuestro proyecto, algunas ideas sueltas que estamos empezando a hilvanar entre todos a partir de la convicción de que la escuela debe generar espacios en los que los alumnos se encuentren con una variada gama de textos, autores, géneros, estéticas, estilos y promover el intercambio de ideas, donde los alumnos-lectores, puedan expresar sus puntos de vista y puedan profundizar sus lecturas en el diálogo dinámico con otros.
Si bien integramos elementos de nuestra bien ponderada cultura audiovisual (películas, documentales, fotografías, historietas), estamos convencidos de la importancia de “enseñar a leer” en la escuela media y de que es una responsabilidad que nos compete a todos, en tanto docentes. No solamente para que los alumnos puedan enfrentar con éxito sus estudios superiores sino también porque la lectura es una herramienta fundamental del pensamiento crítico, la construcción de opinión y de participación ciudadana.
Área de Ciencias Sociales

2 comentarios:

  1. En mi opinión creo que este tema, fue el tema central del año en el colegio, el cual todos los años trabajaron con el fin de ponerle la solución a este tema. No voy a hablar de alguna parte específica de este texto, porque creo que se lo que se plantea es lo mismo que se plantean en otras publicaciones y lo que se vino hablando en clases durante todo el año, así que lo voy a hacer de una forma general.
    A mi parecer creo que la solución al problema de lectura se esta encarando de forma correcta, el único problema (en lo que respecta a mi opinión), es que se lo plantea más de lo que se lo trabaja. Con el comentario anterior, lo que busco decir no es que no se trabaje o que se trabaje poco, sino que se lo plantea más de lo que se lo trabaja.

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  2. Yo creo que esas “técnicas y herramientas” que aprendimos en 1° y 2° año son en parte inútiles. Las técnicas que usamos los adolescentes para estudiar es subrayar y en base a eso hacer un resumen. En primer año, en la materia metodología de estudio, nos enseñaban métodos poco útiles como ponerle título al párrafo y el otro método que no me acuerdo como se llama, que consistía en ordenar las ideas primarias, secundarias y terciarias (tema 1, 1.1, 1.2,1.3,1.2.1,1.2.2, etc). También nos enseñaron a hacer cuadros sinópticos, el cual fue muy eficaz.

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