martes, 30 de octubre de 2012

A escribir se ha dicho!!

Después de varias actividades, a la profesora de Psicología se le ocurrió una locura: que los alumnos tomen la palabra escrita y comuniquen lo que estuvieron pensando acerca de lo que ellos reconocen como obstáculos para la lectura comprensiva.

Llevó bastante tiempo, varias clases, varias discusiones acaloradas, varios borradores desechados, pero logramos el objetivo: he aquí el producto final, un escrito hecho por 30 personas.


¡¿Por qué #$%#@$ leo y no entiendo?!

La lectura y sus obstáculos desde la mirada de los alumnos


Llega el profesor al aula y dice “Buenos días, ¿cómo están?”. Los alumnos respondemos con mayor o menor entusiasmo -dependerá de nuestro estado de ánimo y del vínculo que tengamos con dicho profesor. El docente se sienta, completa el libro de temas, respira y entonces pregunta “¿Leyeron el texto que les di la clase pasada?”. En el mejor de los casos todos leímos. A continuación, llega la siguiente pregunta “¿Quién me puede contar lo que entendió?”. Ahí el panorama se pone más complejo. En la escuela secundaria, muchas veces, los profesores dan por sentado que los alumnos sabemos cómo leer comprensivamente cualquier texto. Sin embargo, hace un tiempo que los profesores del área de ciencias sociales notan que la lectura comprensiva es una actividad que cada vez nos cuesta más. En general, se encuentran con nuestra resistencia a la lectura de textos largos y con nuestro hábito de “leer por arriba” sin entender profundamente el contenido del texto escrito.
En las clases de psicología se planteó la cuestión de la lectura comprensiva para que los alumnos nos impliquemos en el problema y en la búsqueda de soluciones. Para ello trabajamos una unidad temática específica (Comprensión de lenguaje), con la intención de que conozcamos un modelo psicológico que representa el modo en que funcionaría la comprensión de lenguaje. El modelo de comprensión de texto de Kintsch y Van Dijk distingue tres niveles de comprensión que implican cinco procesamientos mentales específicos. El primer nivel es el nivel superficial que abarca la comprensión de las palabras y oraciones que aparecen en el texto; esto incluye ver u oír el texto (análisis perceptivo primario), reconocer las palabras (de acuerdo con nuestro léxico mental) y procesar las relaciones sintácticas entre las palabras. El siguiente nivel de comprensión es la base de texto, que se refiere a la comprensión de la estructura semántica del texto, es decir la relación jerárquica entre el contenido de significado de las distintas oraciones del texto.  El nivel de comprensión más profundo es el de modelo de situación, en el cual la información provista por el texto es elaborada e integrada a los conocimientos generales previos del receptor.
¿Qué obstáculos se nos presentan para hacer una lectura comprensiva?
En lo que sigue del artículo presentaremos algunos de los obstáculos que los alumnos encontramos al momento de leer comprensivamente un texto.
Hicimos una “lluvia de ideas” y lo primero que surgió fue que muchas veces los alumnos leemos rápido o “por encima” ya que queremos terminar la lectura lo antes posible y conseguir entender el texto sin volver a leerlo. Esto dificulta la lectura comprensiva, porque al hacerlo rápido no prestamos la atención necesaria a cada uno de los componentes del texto. Para cambiar esta situación creemos que debemos dedicarle más esfuerzo a la lectura y pedirles a los profesores propuestas novedosas y entretenidas que motiven nuestro interés para releerlo.
Luego fueron surgiendo nuevas ideas sobre cuáles serían los obstáculos que encontramos para entender profundamente lo que leemos. Podríamos establecer dos o tres clases de obstáculos. Por un lado, obstáculos propios del proceso de comprensión lectora. Por otro lado, se presentan factores que son externos a la actividad misma de leer, pero que influyen sobre ella (por ejemplo, la falta de tiempo). Y, por último, se presenta el mundo de las emociones y de los sentimientos, que muchas veces perjudican el proceso de comprensión.
Problemas propios de la lectura

Uno de los problemas que se nos plantea a la hora de comprender un texto es que no sabemos el significado de ciertas palabras y no las tomamos en cuenta, pensando que de todas maneras vamos a entender. Esto obstaculiza la lectura y dificulta una comprensión profunda del texto, porque todas las palabras son fundamentales para comprender lo que propone el texto. Una solución posible sería que los textos vengan acompañados de un glosario que estuviera conformado por el significado de todas aquellas palabras difíciles de comprender halladas en el material de trabajo. Otra solución sería buscar las palabras desconocidas en el diccionario, para lo cual tendríamos que tenerlo disponible cuando estemos leyendo.
Otra situación que suele presentarse es que desconocemos los propósitos del autor, es decir lo que el autor busca generar en el lector al momento de producir el escrito. Al leer un texto en el que no se puede entender claramente dicho propósito, es fácil perder la diferenciación entre ideas principales y secundarias. A veces, entonces, nos parece que “todo es importante”. Nos parece una buena opción prestarle atención al orden en el que se tratan los diferentes subtemas, ya que, por lo general, el tema principal suele aparecer explicado de forma sintética en los primeros párrafos, mientras que los datos accesorios se ubican más hacia el final del texto.
Otro problema muy habitual es la distracción. Cada persona tiene diferentes motivos para distraerse (los ruidos de la calle, escuchar música, tener la televisión prendida, estar con amigos, etc.). Esto hace que prestemos más atención a estos distractores que a la misma lectura. Se nos ocurren varias soluciones para enfrentar este problema: si estamos en el aula y hay mucho bullicio y no nos podemos concentrar, podríamos buscar algún “riconcito” en el aula donde no escuchemos esos murmullos molestos, o, en el caso de que los ruidos sean fuertes y sigan molestando podríamos preguntarle a los profesores si nos dan permiso para ir al pasillo. Por último, si estamos en nuestra casa, sería recomendable no estudiar o leer en una cama porque eso nos genera sueño; lo mejor sería leer en un lugar aislado o un escritorio bien iluminado.
Aspectos externos que afectan a la lectura
Todos tenemos problemas y preocupaciones ajenas a la escuela que pueden repercutir en nuestra concentración, por ende en la comprensión lectora. A la hora de leer hay que tener la mente concentrada en el texto; esta tarea se dificulta si tenemos la cabeza ocupada en otras cosas. Como solución, proponemos un espacio semanal en el cual podamos hablar nuestras inquietudes y conflictos comunes para poder descargarnos y liberar nuestra mente. Así podríamos concentrarnos más en la lectura y en las actividades escolares.
Otro aspecto que afecta a la lectura es la falta de tiempo, el cual nos ocurre a menudo y es un gran obstáculo para hacer una “buena lectura”. Generalmente, este problema suele estar motivado por las actividades extracurriculares que realizamos, que no nos dejan el tiempo suficiente para realizar las tareas y actividades requeridas por los profesores y leer los textos con la dedicación necesaria. Este factor lleva a la imposibilidad de la comprensión del texto porque los tiempos no son los suficientes como para buscar las palabras que no entendemos o hacer más de una lectura del texto. Deberíamos poder organizar de manera diferente el tiempo, porque el día va a seguir teniendo 24 horas.
Por último, todas las actividades que realizamos se ven afectadas por el cansancio, el cual se manifiesta como falta de energía. En el caso de la lectura, el cansancio se puede vincular con la falta de atención y con la dificultad para conseguir la concentración. Esto provoca dificultades a la hora de comprender los textos que leemos. Para solucionar este problema sería conveniente descansar al menos 8 horas y tener una buena alimentación, con el objetivo de contar con la energía necesaria para abordar el texto comprensivamente.
El mundo emocional jugando en contra de la lectura comprensiva

El primer problema que registramos ocurre cuando empezamos a leer un texto que nos resulta difícil, porque no entendemos ciertas palabras o porque está redactado de manera poco clara para nosotros. Esta sensación de dificultad puede ir creciendo a lo largo de la lectura y nos genera resignación y, entonces pensamos que "no vamos a entender nada". Como solución recomendamos leer el texto sin preocupación y varias veces; y a partir de allí plantearnos qué es lo que realmente no se entiende de él. De esta manera nos daríamos cuenta de que, en verdad, la lectura se comprendió más de lo que parecía, y que esa especie de bloqueo que sentimos al principio, muchas veces es sólo una sensación, que si no se soluciona puede llevar al desinterés, es decir a una falta de predisposición para realizar una actividad. El desinterés puede llevar al desgano, a la falta de concentración y a la distracción fácil. Para solucionar este problema es necesario tanto la ayuda del profesor como del alumno: por un lado, el profesor debería poder hacer llevadera la lectura del tema obligatorio con estrategias que generen interés en el alumno; y, por el lado del alumno, éste tiene que poner ganas a la hora de leer, tratando de que el tema sea lo más entretenido posible e intentar ver a la lectura como algo divertido.
Otras veces registramos que nos aparece como obstáculo la “sensación de obligación” que aparece cuando tenemos que leer un texto que no es por gusto ni por placer, sino por imposición del profesor. Al tener una fecha límite impuesta para leerlo, nos sentimos presionados y comenzamos a especular con los tiempos, lo cual no es para nada favorable para nuestro aprendizaje. Como solución, plateamos la lectura en clase de los textos correspondientes a cada materia, ya que el colegio es un ámbito de trabajo y tenemos un nivel de concentración más alto que en nuestros hogares. Otra solución podría ser crear horarios de lectura (exclusivamente), dentro del horario curricular escolar. Además, en este proceso podría ser útil una introducción al texto en el que tengamos en claro para qué nos va a servir, es decir, el objetivo de la lectura. De esta manera, la sensación de obligación no influiría tanto en la comprensión del texto.
La emergencia de emociones negativas como el enojo, el cansancio, la tristeza, la frustración o la resignación hacen que leamos de “mala gana” y así no logramos comprender los contenidos del texto. Una posible solución sería que el alumno y el profesor conversen para reconocer juntos de dónde provienen esas emociones negativas, para ayudar a que no nos frustremos y logremos tener la paciencia necesaria que requiere la lectura.
El desafío
La lectura comprensiva quizá sea una de las tareas más importantes que los alumnos tenemos que aprender en la escuela secundaria. Sin embargo, parece no ser una tarea sencilla. Pudimos encontrar distintas resistencias y obstáculos para el desarrollo de esta tarea. Evidentemente, profesores y alumnos necesitamos seguir pensando y actuando al respecto.

Escrito por los alumnos de 4º año, coordinados por Mariana Bordoni (Psicología)

2 comentarios:

  1. Con respecto a los problemas de lectura, me quería detener, y hacer hincapié en la parte que el texto habla sobre el problema que suelen tener los alumnos con la comprensión de palabras en los textos, y por sobre todo en la solución de este problema. Durante gran parte del año (luego de que se discutiera este tema en clase), se implementó la idea de traer dos o tres diccionarios al aula para poder consultar las dudas, pero sin embargo se usó en pocas oportunidades. Los problemas siguieron surgiendo y el modo de resolución de los mismos siguió siendo el mismo, es decir, si estaba el profesor se le preguntaba, y caso contrario se le preguntaba a algún compañero o sino como última opción se lo interpretaba a la manera de cada uno, pero el diccionario no se utilizó.
    A simple vista esta solución no resultó como se lo esperaba, por lo que me dió a pensar que por ahí , el problema no fue la solución (traer diccionarios), sino que el problema fueron tanto los alumnos que no asumieron la responsabilidad de usar los diccionarios que habían pedido y los profesores no pudieron comprometerse a obligar a los alumnos a usar el diccionario.
    Para finalizar con mi comentario, me parece una muy buena idea, que el año que viene se haga más hincapié en este tema, pero no solo en cuarto año, sino que se vaya inculcando este método eficaz desde el primera año, logrando que los alumnos vayan de a poco acostumbrándose al uso del diccionario ya que es una herramienta la cual vamos a poder consultar siempre, es decir, en cualquier momento y en cualquier ámbito.

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  2. Con respecto al interés, yo creo que algunos alumnos ya saben que quieren ser cuando sean mayores y por lo tanto que carrera van a seguir. Las materias que no se relacionan con esa carrera le van a prestar menos interés y tiempo que las otras que si les va a servir en el futuro.

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